jueves, 12 de mayo de 2022

Centros de Ejecución de Medidas Judiciales de Internamiento en la Comunidad de Madrid.



La Comunidad de Madrid cuenta solamente con seis Centros de Ejecución de Medidas Judiciales:

  • Altamira

  • Régimen de internamiento: Semiabierto/ Abierto

  • Número de plazas: 20

  • Población atendida: Masculina

  • Perfil: General, 14/15 años y con medidas cautelares y firmes

  • Programas de intervención implementados: 

  • Programa Central de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Menores Infractores (General)

  • Programa para la Predicción del Riesgo de Reincidencia (General)


  • El Laurel:

  • Régimen de internamiento: Cerrado/ Semiabierto/ Abierto

  • Número de plazas: 40

  • Población atendida: Masculina/ Femenina

  • Perfil: Maltrato familiar, violencia de género y padres

  • Programas de intervención implementados: 

  • Programa de Intervención por Maltrato Familiar Ascendente

  • Programa de Violencia en relación de Pareja (VIOPAR)

  • Programa de Paternidad Responsable (PARES)


  • El Lavadero:

  • Régimen de Internamiento: Cerrado/ Semiabierto/ Abierto

  • Número de plazas: 45

  • Población atendida: Masculina/ Femenina

  • Perfil: General, medidas cautelares y firmes y terapéutico por consumo de drogas

  • Programas de Intervención implementados:

  • Programa Central de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Menores Infractores (General)

  • Programa para la Predicción del Riesgo de Reincidencia (General)

  • Programa ENLACE de Intervención en el Consumo de Drogas (Específico)



  • El Madroño:

  • Régimen de Internamiento: Cerrado/ Semiabierto 

  • Número de plazas: 15

  • Población atendida: Masculina/ Femenina

  • Perfil: General y madres con hijos

  • Programas de intervención implementados:

  • Programa Central de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Menores Infractores (General)

  • Programa para la Predicción del Riesgo de Reincidencia (General)

  • Programa de Atención a madres gestantes y/o con hijos menores de tres años (Específico)


  • Renasco:

  • Régimen de Internamiento: Semiabierto/ Abierto 

  • Número de plazas: 24

  • Población atendida: Masculina

  • Perfil: General y con medidas cautelares y firmes

  • Programas de intervención implementados:

  • Programa Central de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Menores Infractores (General)

  • Programa para la Predicción del Riesgo de Reincidencia (General)


  • Teresa de Calcuta:

  • Régimen de Internamiento: Cerrado/ Semiabierto/ Terapéutico (todos los regímenes)

  • Número de plazas: 120 

  • Población atendida: Masculina/ Femenina

  • Perfil: General, terapéutico por salud mental y agresores sexuales

  • Programas de intervención implementados:

  • Programa Central de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Menores Infractores (General)

  • Programa para la Predicción del Riesgo de Reincidencia (General)

  • Programa de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Agresores Sexuales Juveniles (Específico)

  • Programa de Salud Mental


Una vez mencionados los centros, vamos a ahondar un poco más en qué se basan los programas que se imparten especializados de tipo general y específico que comparten algunos de los centros:

  • Generales: 


  • Programa Central de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Menores Infractores: este programa está considerado en base a la violencia y a las distintas formas de manifestación que tiene. Se le aplica a todos los menores con delitos de cierta gravedad, con el fin de cambiar las actitudes y creencias que justifican la violencia, además, pretende la modificación de las emociones negativas asociadas a los comportamientos violentos y hábitos agresivos que conducen a la comisión del delito. 


  • Programa para la Predicción del Riesgo de Reincidencia: gracias a este programa, se puede realizar un seguimiento pormenorizado de cada menor, ajustado a los criterios metodológicos científicos. Además, posibilita la transmisión de información basada en la evidencia de forma clara y concreta, a instancias judiciales o de otros organismos, y ofrece información valiosa para el trabajo cotidiano con el menor y para realizar investigaciones y estudios, ya que para estos, este programa es el eje central de evaluación e intervención con los menores que delinquen. 


  • Específicos: 


  • Programa de Intervención por Maltrato Familiar Ascendente: el objetivo de este programa es dar una respuesta eficaz y ajustada a la problemática de los hijos que agreden a sus padres, partiendo desde la creencia de que la relación entre padres e hijos es el eje central de las conductas que motivan la denuncia, alejándose de modelos explicativos más relacionados con enfermedad o patología. Se considera que la intervención familiar es necesaria para reconducir la situación relacional que ha dado lugar a la medida judicial. Además, la situación no se ve como la consecuencia de un momento evolutivo determinado -la adolescencia- o un episodio puntual, sino que se ha gestado a lo largo de la historia familiar. 


  • Programa “ENLACE” de Intervención en el Consumo de Drogas: el objetivo de este programa es dar respuesta a la necesidad de profundizar en las actuaciones que se llevan a cabo en materia de consumo de drogas en los centros de ejecución de medidas judiciales de internamiento. El consumo de drogas es una constante presente en un alto porcentaje de la población infractora, por lo que intervenir sobre este aspecto reduce significativamente el riesgo de reincidencia. El punto de partida es la especialidad de la población atendida -menores infractores internos- y la valoración del nivel del riesgo de cada caso. 


  • Programa de Tratamiento Educativo y Terapéutico para Agresores Sexuales Juveniles: iniciado en 2006 bajo la denominación “Desarrollo Integral para Agresores Sexuales” (DIAS), este programa pretende intervenir sobre aquellas variables que presentan los menores relacionados con la disminución del riesgo  de reincidencia en la comisión de delitos sexuales.  La intervención terapéutica está dirigida al desarrollo de la autoestima, la educación sexual, las habilidades para las relaciones afectivas, el autocontrol y la modificación del impulso sexual, entre otros objetivos. 


  • Programa de Atención a madres gestantes o con hijos menores de 3 años: este programa se dirige a un perfil de población con necesidades específicas. Para ello, se han adecuado infraestructuras y espacios favorecedores de la interacción madre-hijo/a, desarrollando un Proyecto Educativo de Centro especializado que tiene como eje fundamental la potenciación del vínculo madre-hijo/a, facilitando una formación profesional específica para el personal del centro y estableciendo un Convenio con la Consejería de Educación, Juventud y Deporte para la escolarización de los niños menores de 3 años. 


  • Programa por Salud Mental: el objetivo de este programa es la restauración y promoción de la salud mental y, por tanto, el ajuste y la armonía integral en función de la condición clínica que presente el caso. Para ello se debe elaborar un diagnóstico diferencial de la psicopatología asociada a la comisión del delito imputado, así como realizar un análisis de las necesidades individuales. Además, se pretende la desaparición de las alteraciones de conducta que dificulten la integración del menor en un entorno normalizado y el desarrollo de un programa psicosocioeducativo adaptado para cada caso. 


  • Programa de Paternidad Responsable (PARES): es un programa específico àra la intervención con menores que son padres adolescentes y que se encuentran cumpliendo medidas judiciales de internamiento en régimen semiabierto y abierto. Los objetivos fundamentales son facilitar a los participantes estrategias, herramientas e información necesarias para desarrollar su paternidad de forma responsable y generar una reflexión en ellos sobre su papel como padres y la manera en que este rol se va a integrar en su proyecto de vida.


  • Programa de Violencia en la Relación de Pareja (VIOPAR): es un programa específico para la intervención especializada en aquellos casos en los que el juez ha impuesto una medida relacionada con la violencia en el entorno de la pareja. Su objetivo es la prevención de nuevas conductas violentas en el ámbito de las relaciones de pareja. Se desarrolla a lo largo de siete modelos entre cuyos contenidos figuran la identificación y expresión de emociones, el trabajo con las creencias que sustentan el maltrato, el manejo de la ira o el desarrollo de habilidades de comunicación y relación. 






Escrito por María Urbano Blázquez.

¿Qué son los Centros de Ejecución de Medidas Judiciales de Internamiento?

En un articulo anterior, estuvimos hablando y explicando las principales características de los Centros de Protección de Menores, y en este como dijimos, hablaremos de los Centros de Ejecución de Medidas Judiciales de Internamiento para Menores Infractores.

Los Centros de Ejecución de Medidas Judiciales de Internamiento (CEMJ), según la página oficial de la Comunidad de Madrid, la legislación establece la existencia de centros para la ejecución de medidas judiciales de internamiento impuestas a los menores de 14 a 18 años. Es decir, estos centros podríamos vincularlos más directamente con la delincuencia juvenil, ya que el perfil de jóvenes de estos centros sería el de los menores infractores. Estos centros para menores, son espacios especializados en medidas privativas de libertad y medidas cautelares de internamiento, impuestas por los juzgados de menores, de acuerdo con la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores (LORPM). Se puede establecer que los jóvenes destinados a estos centros por mandato judicial del juez de menores, comprenden un rango de edad que oscila entre los 14 y 18 años. Además, estos jóvenes pueden acudir a un centro de internamiento por traslado a otro centro de internamiento.

Se debe aclarar, que las medidas de privación de la libertad, se utilizan como disposición extrema y excepcional, y solamente a los jóvenes mayores de 14 años por haber cometido un delito. 

Cabe destacar las actuaciones de estos centros de internamiento, ya que junto con la intervención asociada a perfiles de población y factores de riesgo relacionados con el comportamiento delictivo, en los centros se desarrollan diversas actuaciones. Algunas de ellas se llevan a cabo en virtud de convenios de colaboración suscritos por la ARRMI, pudiendo destacar las siguientes:


  • Centro Regional de Enseñanzas Integradas “Sagrado Corazón de Jesús”. Mediante convenio con la Consejería de Educación e Investigación, se garantiza el derecho a la educación en los centros. Las enseñanzas incluyen Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato o Formación Profesional, entre otras.

 

  • Impartición de cursos de educación vial, mediante Convenio de Colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. Como complemento a las actuaciones en materia de seguridad vial, también se colabora con la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME).

 

  • Desarrollo y promoción de actividades relacionadas con el deporte, gracias a convenios con la Fundación Atlético de Madrid, la Fundación Real Madrid y el Getafe Club de Fútbol.


Existen diferentes tipos de centros según el régimen de internamiento que tengan, esta información viene proporcionada por el Artículo 7 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores podemos. Podemos destacar los siguientes:

  • Internamiento de Régimen Cerrado: Las personas sometidas a esta medida residirán en el centro y desarrollarán en el mismo las actividades formativas, educativas, laborales y de ocio. 

  • Internamiento de Régimen Semiabierto: Las personas sometidas a esta medida residirán en el centro, pero podrán realizar fuera del mismo alguna o algunas de las actividades formativas, educativas, laborales y de ocio establecidas en el programa individualizado de ejecución de la medida. La realización de actividades fuera del centro quedará condicionada a la evolución de la persona y al cumplimiento de los objetivos previstos en las mismas, pudiendo el Juez de Menores suspenderlas por tiempo determinado, acordando que todas las actividades se lleven a cabo en el centro. 

  • Internamiento de Régimen Abierto: Las personas sometidas a esta medida llevarán a cabo todas las actividades del proyecto educativo en los servicios normalizados del entorno, residiendo en el centro como domicilio habitual, con sujeción al programa y régimen interno del mismo.

  • Internamiento de Régimen de Fin de Semana: Las personas sometidas a esta medida permanecerán en su domicilio habitual y acudirán  a un centro, plenamente integrado en la comunidad, a realizar actividades de apoyo, educativas, formativas, laborales o de ocio. 

  • Internamiento terapéutico en régimen cerrado, semiabierto o abierto: En los centros de esta naturaleza se realizará una atención educativa especializada o tratamiento específico dirigido a personas que padezcan anomalías o alteraciones psíquicas, un estado de dependencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas o sustancias psicotrópicas, o alteraciones en la percepción que determinen una alteración grave de la conciencia de la realidad. Esta medida podrá aplicarse sola o como complemento de otra medida prevista en este artículo. Cuando el interesado rechace un tratamiento de deshabituación, el Juez habrá de aplicarle otra medida adecuada a sus circunstancias. 





Escrito por María Urbano Blázquez.

Centros de Protección de Menores

En el presente artículo vamos a hablar de los centros de protección de menores, para aclarar la principal diferencia que tienen estos "centros de menores" con los Centros de Ejecución de Medidas Judiciales de Internamiento para los Menores Infractores (que explicaremos en otro artículo más adelante). 

Los Centros de Protección de menores, según define la propia pagina oficial de la Comunidad de Madrid, son instituciones que asumen temporalmente el cuidado y la educación de los niños y niñas que carecen de un entorno que pueda satisfacer sus necesidades biológicas, afectivas y sociales. Es decir, estos centros tienen como objetivo principal lograr que los niños recuperen su entorno familiar o buscarles un entorno familiar adecuado, tal y como recoge la Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia. 

Los centros de protección de menores forman parte de una red de centros planificada, supervisada y coordinada por la Dirección General de Infancia, Familia y Fomento de la Natalidad, y deben tener en cuenta ciertos principios educativos, los cuales son: 

  • Agrupación heterogénea de los niños y niñas en las residencias, excepto si la homogeneidad se valora en base a un beneficio justificado. Se debe respetar la raza, religión, cultura, ideología y cualquier otra circunstancia personal y social. 

  • Individualización de la atención educativa para atender las necesidades de cada menor en función de su edad, situación personal y familiar. 

  • Normalización de la vida cotidiana para hacerla en lo posible similar a la de cualquier otro niño que continúa conviviendo con su familia.

  • Integración en los recursos del entorno cercano (escolares, sanitarios, culturales, asociativos, etc.)

  • Promoción de la coeducación (todos los centros son mixtos, salvo algunos pisos y residencias de adolescentes).

  • Inclusión de los niños con discapacidades así como de otras culturas, razas o religiones. 

  •  Fomento de la participación y corresponsabilidad de los niños en su propio proceso educativo.

  • Atención multiprofesional y coordinada por parte de los equipos responsables de las residencias.

  • Coordinación interna con el resto de recursos de protección social y jurídica de la infancia que garantice el carácter colegiado e interdisciplinar de las actuaciones, con objeto de evitar la cronificación de las situaciones de internamiento y promover la reincorporación familiar o la búsqueda de alternativas. 

  • Corresponsabilidad con otras Instituciones de atención a la infancia y la adolescencia. 

Además, existen diferentes tipologías de centros de protección: 

  • Primera Acogida: acogen niños/as o adolescentes que ingresan por procedimiento de urgencia, realizando un estudio valorativo de la situación. 

  • Primera Infancia: acogen a niños y niñas de edades comprendidas entre los 0 y los 6 años, con carácter temporal, en tanto s e les proporciona una alternativa a la institucionalización. 

  • Residencias Infantiles: son recursos de acogimiento residencial para niños/as y adolescentes de entre 3 y 18 años con medidas de protección, de una determinada zona o distrito. 

  • Hogares o Grupos Familiares: son centros de pequeño tamaño, organizados en pequeñas unidades de convivencia. 

  • Recursos de Adolescentes: los pisos o unidades de convivencia son los recursos de adolescentes más comunes. 

  • residencias Específicas: acogen a menores con medidas de protección cuyas especiales necesidades exigen una atención profesional especializada e impiden su integración en otro medio de convivencia. 


Por lo que, podemos resumir que estos centros de protección constituyen espacios donde se atienden a personas menores de edad, promoviendo su desarrollo integral como personas, siendo por tanto, centros convivenciales destinados a la educación y reinserción de los jóvenes. Cabe destacar que, estos recursos son destinados a jóvenes por causas como la orfandad, desamparo familiar, maltrato, Menores Extranjeros No Acompañados (MENAS), etc.




Escrito por María Urbano Blázquez.

Mitos sobre la delincuencia juvenil.

Platón ya se escandalizaba de las características de la juventud que había en su época, una constante, que llega hasta nuestros días. 

Algo imprescindible en el estudio de los jóvenes adolescentes, es que no se debe estudiar como un ente individual y aislado, sino inserto en una realidad espacial y temporal, en el que se encuentra su familia y su contexto; es decir, no puede ser diagnosticado en un corte vertical de su vida, ya que tiene una realidad trasversal con un pasado y un fututo. Algo que resaltar es que los diagnósticos negativistas solo insisten en clasificar y resaltar los aspectos problemáticos, y esto verdaderamente no es efectivo, ya que en un buen diagnostico o una buena intervención, se debe pronosticar los aspectos problemáticos pero aludiendo a lo positivo, resaltando sus fortalezas y trabajando las debilidades, para llevarlo al efecto y desarrollar todas sus potencialidades. 

Por lo que en este articulo vamos a hablar de los tópicos y realidades de la adolescencia y la violencia, desde el punto de mira del Psicólogo de le la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid, Javier Urra. 


- No hay violencia juvenil. Hay violencia:

En todo caso hay más violencia latente que real y más psíquica que física. Respecto a los medios de comunicación y primordialmente a la televisión, es incuestionable que la «cascada» de actos violentos, muchas veces sexuales, difuminan la gravedad de los hechos. Nada tiene que ver el disparo indiscriminado del VII de Caballería contra los indios (o viceversa), que nosotros veíamos, con la brutal carnicería en la que hoy se deleitan. O anuncios de juguetes que dejan en la mano del niño la capacidad para decidir «la vida del otro». O peligrosos como «el niño será rubio, tendrá los ojos azules». O vídeos tan esperpénticos como muñecos diabólicos. Nos rodea un alto grado de zafiedad y mal gusto. Sin embargo, hemos de reseñar que los menores que exploramos y que están en Proceso Delincuencial, son poco consumidores de televisión, pues pasan su tiempo en los parques, billares, discotecas… En todo caso, se desplaza mucha responsabilidad a los medios de comunicación, cuando hay una «moda de inmoralidad». Debe romperse el vínculo violencia / juventud, véanse para ello los datos de las Memorias de la Fiscalía General del Estado y compárense por franjas de edad. Acontece que paradójicamente los medios de comunicación, hipertrofian lo minoritario y negativo, olvidando destacar lo genérico y positivo, como la solidaridad juvenil.

- El joven no es el emisor de violencia, es el receptor:

Piénsese en los niños maltratados, a veces físicamente, otras emocionalmente, como cuando tienen que oír «no sé para qué has nacido» o «yo te quise abortar» o «no me quites tiempo» o «no vales para nada». Los que nacen con síndrome de fetoalcohol u otras drogas, los que aprenden bajo el lema «la letra con sangre entra», los que tienen que estar en una cárcel con sus madres, los que son obligados a traficar («trapicheo») con drogas, a robar como forma de subsistencia, a prostituirse, los que trabajan, mendigan, no asisten a la escuela, porque una sociedad injusta que «no va bien» lo etiqueta como desheredado, porque hay padres que de hecho no lo son, que fracasan en la educación, o inducen al comportamiento disocial, porque han errado absolutamente al interpretar lo que significa Patria Potestad. Padres que no educan coherentemente, tampoco se coordinan con los maestros, que adoptan una posición cobarde y errónea no permitiendo que nadie recrimine a sus hijos sus malas acciones. Padres que no escuchan, que no conocen las motivaciones y preocupaciones de sus hijos, que no saben decir nada positivo de ellos, que pierden los primeros días, meses y años de sus hijos «se me ha hecho mayor sin enterarme», que creen que no se influye sobre ellos, que no educan en la autorresponsabilidad. Tenemos una sociedad profundamente injusta, económicamente fracturada que golpea con el canto de sirenas del consumo, hay jóvenes que cuando se les pregunta ¿Qué quieres ser de mayor? Contestan «rico», estos son los frutos de la denominada y padecida «cultura del pelotazo», que lo más que aporta a los jóvenes son zonas de «copas» para pasar el tiempo. Una colectividad que ha perdido en gran medida el sentimiento de trascendencia, de espiritualidad, que rehúye con pánico la soledad buscada. Son muchas las personas que quieren modificar conductas, sin inocular valores. Nos encontramos ocasionalmente, con que se ha perdido el respeto intergeneracional, que no es fácil que cuando entra una embarazada en un medio de transporte público un joven se levante para cederle el asiento. Pautas educativas esenciales, que hemos de retomar desde la razón, la palabra y la práctica, los más pequeños tienen que apreciar en sus mayores (en nosotros) ese respeto a los que nos han antecedido.

- El ser humano no nace violento, se aprende:

Existen niños que por causas sociales (anomia, cristalización de clase, etiquetaje, presión de grupo, profecía autocumplida), conforman una personalidad patológica, pero la etiología está muy lejos de ser cromosómica, lombrosiana… El estudio del genoma humano demostrará que el delincuente no nace por generación espontánea, ni por aberración genética. Y esto no está interiorizado. Cuando se detiene a un violador, mucha gente expresa: ¡No tiene cara de violador! Fracasamos (a veces) en el proceso de educación, de socialización, en el proceso por el que nace y se desarrolla la personalidad individual en relación con el medio social que le es transmitido, que conlleva la transacción con los demás. Se forma una personalidad dura que puede llegar a la deshumanización, es el etiquetado psicópata (caso de Javier Rosado –Juego del rol–). Volvamos la mirada hacia ese niño pequeño ya tirano «lo quiero aquí y ahora», «no admito órdenes de nadie…» (viaje iniciático hacia pulsiones primitivas e incontroladas).

En muchas casas al hijo se le alecciona «si un niño te pega una bofetada, tú le pegas dos». Y qué decir de esas familias que hablan mal de todo el que le rodea, que muestran vivencias negativas de las intenciones ajenas (del vecino, del jefe, de la suegra), de esos padres que al subirse al coche se transforman en depredadores insultantes, de los núcleos familiares que emiten juicios mordaces contra el distinto (por color, forma de pensar, procedencia). No se dude, generaremos intolerantes, racistas, xenófobos. Algunos educan en la estúpida y miope diferenciación (nosotros versus los otros), ya sean los españoles (en el País Vasco), los moros (en España), etc. El progreso de esta civilización ha de basarse en la solidaridad que mostremos a nuestros niños, y este siglo no ve que la tolerancia sea la característica que defina a esta sociedad. Y eso que sabemos que los conflictos adaptativos hunden sus raíces en la desestructuración del microsistema familiar, el no buscar apoyo social fuera de esta unidad, la falta de motivación y consecuente fracaso escolar, la inadaptación socioambiental y una cultura que entiende que los problemas son individuales. En gran medida educamos a nuestros niños en la violencia, contra la naturaleza, contra los seres humanos. Quemamos los bosques, contaminamos el aire, esquilmamos el mar, exterminamos otras tribus, otras ideas, otro sentir.


- Delincuencia juvenil: 

a) Ha desaparecido la banda, permanece el agrupamiento.

De la banda organizada con el objetivo de imponerse en una zona o especialidad (tirón…) con una jerarquía establecida y respetada, con un líder (recuérdese: “El Torete”), cuyo currículum dejaba constancia de que se enfrentaba a la autoridad, a lo instituido, que despreciaban el riesgo, que repartían el botín, que vivían deprisa, se ha pasado a tribus urbanas cuyo fin es el desprecio a los otros, a los distintos (léase cabezas rapadas, punkies, heavys, etc.), el triunfo ahora no es el bolso, sino ver al enemigo (recién conocido) por el suelo (como pegar al núm. 30 que sale del metro), los instrumentos utilizados, «locas» (SEAT 124), ganzúas, cizallas, han sido cambiados por cadenas, bates, puños americanos. La falta y el delito de hurto y robo, está dando paso a la agresión, la violencia gratuita e incontenida, por niños y adolescentes (cada vez más jóvenes), quienes argumentan que mediante la violencia se sienten personas y que a través del miedo de los otros confirman su propia existencia. Hay una delincuencia de tipo lúdica y de consumo, más que de miseria o carencial. Los mitos tipo «El Vaquilla» dejan el testigo a un anonimato en el que refugiarse. La delincuencia de los desheredados, de los nacidos en los olvidados rincones de las capitales, es hoy patrimonio de todas las clases sociales, del descontento con el porvenir, de la España futura. 

Estamos creando una conducta social compuesta de sumativas individuales, que no desarrolla la afabilidad social ni la vivencia profunda de sentimientos de ternura y sufrimiento –pathos–; que no facilita la responsabilización por las creencias y pensamientos que manifiestan; que no aboca a instaurar un modelo de ética para su vida –ethos–; que no provee de las habilidades sociales y cognitivas para percibir, analizar, elaborar y devolver correctamente las informaciones, estímulos y demandas que le llegan del exterior. Que no asume normas, entendidas como el conjunto de expectativas que tienen los miembros de un grupo respecto a cómo debería comportarse, claro que muchas veces no se puede atribuir a dos o más personas el calificativo de grupo, pues no hay ni estructuración, ni distribución de papeles ni interacción entre ellos. Esteban Ibarra (Coordinador del Movimiento contra la Intolerancia) y yo discrepamos, él está convencido, de que las bandas de «skins» están perfectamente estructuradas, que se marcan objetivos, que hay una ideología interiorizada. Yo creo que en algunos casos es así, pero en otros el agrupamiento se realiza en busca del padre-grupo, de sentirse fuerte, de soltar adrenalina. 

La violencia no nace de la razón, aunque acalla a ésta. La violencia del grupo se potencia de forma geométrica. Desde el anonimato, la responsabilidad se diluye. La «presión del grupo» ejerce una fuerza desbocada que hace saltar los «topes inhibitorios». El joven en estos actos se distancia de la víctima, vive el momento como «lúdico», le importan los suyos no el «objeto inerte». Existe una profunda despersonalización. Es peligrosísimo que desde el analfabetismo emocional, desde la incapacidad para sentir, se perciba que la violencia «sirve», por eso precisa, exige una respuesta inmediata, no violenta, pero sí poderosa e insalvable.

 

 

b) Hijos que agreden en el hogar:

 En los últimos años, en los Juzgados y Fiscalías de Menores hemos constatado un preocupante aumento de las denuncias a menores por malos tratos físicos (conllevan psíquicos y afectivos) a las figuras parentales (casi exclusivamente a la madre). Dichas inculpaciones son presentadas por vecinos, partes médicos de los hospitales y puntualmente por la víctima la cual cuando llega a la Fiscalía de Menores a pedir «árnica» es que ha sido totalmente desbordada y derrotada, viene con la honda sensación de haber fracasado y con un dolor insondable por denunciar a su hijo. Respecto al perfil, se trata de un menor varón de 12 a 18 años que arremete primordialmente a la madre. Adolecen hasta del intento de comprender qué piensa y siente su interlocutor «domado». Poseen escasa capacidad de introspección y autodominio «me da el punto, la vena…». Los tipos caben diferenciarse en: Hedonistas-Nihilistas (su principio es «primero yo y luego yo», utilizan la casa como hotel, entienden que la obligación de los padres es alimentarles, lavarles la ropa, dejarles vivir y subvencionarles todas sus necesidades. El no cumplimiento de sus exigencias supone el inicio de un altercado que acaba en agresión). Patológicos (bien por relación amor-odio, madre-hijo, o por dependencia de la droga, que impele al menor a robar en casa) y Violencia Aprendida (como aprendizaje vicario desde la observación, porque el padre pega a la madre o como efecto «boomerang» por haber sufrido con anterioridad el maltrato en su propio cuerpo, la incontinencia pulsional de padres sin equilibrio, ni pautas educativas coherentes y estables, cuando su edad y físico lo permiten «imponen su propia ley» como la han interiorizado.) A las penosas situaciones en que un hijo arremete a su progenitor no se llega por ser un perverso moral, ni un psicópata, sino por la ociosidad no canalizada, la demanda perentoria de dinero, la presión del grupo de iguales… pero básicamente y sine qua non, por el fracaso educativo y específicamente en la transmisión del respeto, y si no, ¿por qué en la etnia gitana no acontecen estas conductas, muy al contrario se respeta al mayor? La tiranía se convierte en hábito o costumbre, no olvidemos que la violencia engendra violencia. La situación, cuando llega a las Fiscalías y los Juzgados de Menores suele ser de tan intensa gravedad, que no cabe otra solución inicial que el internamiento como paso previo y ya aprovechado para una terapia profunda y dilatada, que incluya a las distintas figuras que componen el núcleo familiar, abordando conflictos, implementando otras habilidades de resolución de problemas, de relación, etc.

 

- Respuesta sancionadora: 

• La sanción. Respecto a la institución judicial, la Justicia de Menores avanza con paso dubitativo, porque no define si ha de ser sancionadora, rehabilitadora o protectora de quien entiende. Esta duda permanente es fiel reflejo de la dicotomía social. Ha de aprovechar el contacto con la infancia para conseguir de ésta un mayor respeto y valoración mediante la participación activa en cuanto le afecte. Y ello desde un criterio científico que atienda a todas sus circunstancias familiares, sociales y personales (historia vivida, motivaciones, intereses…). Una intervención que sea inmediata a los hechos que se le imputan y mínima dentro de las posibles, garantista, individual, basada en principios mediadores. ¿Qué ocurre con las bandas? ¿No es verdad, que es muy difícil castigar la violencia ejercida por estos individuos, porque no se aclaran responsabilidades penales? ¿Qué hacer? ¿Se castiga «solidariamente» a todos. Lo que es perverso e inadmisible, es que uno por otro, hechos terroríficos queden sin sanción, la ciudadanía se siente indefensa. 

• La rehabilitación, conlleva una respuesta individual buscando la modificación de conductas (violentas) mediante la asunción de culpabilidad, de responsabilidad, de intención de cambio, precisa una modificación cognitiva, de percepción, de «auto-localización».


- Prevención es igual a educación: 

Para combatir la violencia, no hemos de regodearnos en los congresos que analizan sus causas, sino en propiciar aspectos y ambientes sanos y enriquecedores a los más pequeños. Prevenir, educando a nuestros hijos y al cuerpo social en su capacidad para decidir, para conseguir una motivación de logro de un mundo más humano, más justo, menos agresivo con los ríos, con los bosques, con los otros pequeños hombrecitos que componemos este punto en el Universo y hemos de hacerlo desde lo que somos: poso de Cultura. Coincidiremos en que el mundo es según lo percibimos (si uno mira a los demás, éstos no existen), sin embargo, son las experiencias, los modelos en la infancia, los que condicionan la visión que tenemos del exterior. Del bagaje que ya tenemos, de los constructos personales con que contamos y de los que aprendemos se surten las nuevas conductas. Por ende más eficaz que aumentar el castigo, es la prevención de los delitos (no sólo con guardias jurados) sino mejorando en nuestros niños sus aptitudes. Vacunemos a nuestros hijos contra la violencia desde la cuna. Aquí van algunas pistas. 

• Dotemos a los hijos de seguridad y cariño constante, haciéndoles sentir miembros partícipes de una familia unida y funcionalmente correcta, escuchándoles activamente, valorando sus aspectos positivos, participando en su desarrollo. Eduquémosles en sus derechos y deberes, siendo tolerantes, soslayando el lema «dejar hacer», marcando reglas, ejerciendo control y, ocasionalmente, diciendo NO. Ambos padres, de forma coherente, se han de implicar en la formación, erradicando los castigos físicos y psíquicos, consiguiendo respeto, apoyando la autoridad de maestros y otros ciudadanos cuando en defensa de la convivencia reprendan a sus hijos. 

• Instauremos un modelo de ética, utilizando el razonamiento, la capacidad crítica y la explicitación de las consecuencias que la propia conducta tendrá para los demás. Propiciemos que el niño se sienta responsable de lo que le ocurra en su vida, evitando mecanismos defensivos. Potenciemos su autoestima, la evolución, la capacidad para ponerse en el lugar del otro. Fomentemos la voluntad, el esfuerzo, la búsqueda del conocimiento y el equilibrio, la ilusión por la vida. Acrecentemos su capacidad de diferir las gratificaciones, de tolerar frustraciones, de controlar los impulsos, de relacionarse con otros. Debemos fomentar la reflexión como contrapeso a la acción, la correcta toma de perspectiva y la deseabilidad social. En la adolescencia el apoyo también ha de ser próximo, no sólo por la influencia del grupo de referencia que puede ser benéfico o pernicioso, sino porque hay que posibilitarles afrontar con éxito la frustración, más en una etapa en que la excitación emocional es muy alta y las expectativas pueden venir cercenadas por una sociedad que no busca soluciones, que prefiere vengarse o entender la agresión como un instinto innato (Freud) o más recientemente como un Asesino Nato (Oliver Stone). Es labor de los padres hablar con sus hijos y preocuparse por ellos, de conocer su paradero, saber en cada caso, ¿Qué actividades, símbolos, tiene el hijo?, por ejemplo qué enseñas, navajas, bates de «base-ball», fanzines, etc. 

• El contexto social debería ayudar a que las familias mantengan una estructura equilibrada, reduciendo los desajustes, rechazando que los progenitores se hagan copartícipes de chantajes, se conviertan en cajeros automáticos, o, por el contrario, usen a sus hijos como arma arrojadiza contra el otro progenitor. 

• Hay que educar al educador (a quien va a educar), mediante escuelas de padres, campañas en los medios de comunicación, etc., 

• Hace falta más imaginación para educar en el ocio, eludiendo el aburrimiento, el usar y tirar, la T.V. como canguro. Ayudémosles a buscar sensaciones nuevas, incentivando la curiosidad por la tecnología y la naturaleza. 

• Hay que utilizar los medios de comunicación como correcta herramienta de socialización, propiciar la higiene mental colectiva (hábitos saludables, valores de sensibilización, utilización del mediador verbal y de la sonrisa, ponerse desde pequeño en los zapatos psicológicos del otro), humanizar las ciudades (asimilar y valorar al distinto, formar en las aulas para captar y ayudar al que sufre, ganar parques y lugares de encuentro). 

• Acabar con hipocresías del tipo que los anunciantes que sostienen el deporte sean marcas de alcohol y tabaco, que transmitamos a los jóvenes no seáis competitivos y les digamos, aprueba la selectividad, que les arenguemos con que debemos abrirnos a todos, mientras Europa cierra las fronteras a África. 

• La experiencia escolar debiera preparar a los niños para el mundo real y formarles para el acceso al trabajo, dando una respuesta individualizada y motivadora.

Impulsaremos que la escuela integre, que trabaje y dedique más tiempo a los más difíciles. La realidad terca nos enseña que muchos jóvenes fracasan desde niños en la escuela y no se incluyen en ninguna actividad formativa, por lo que «matan» el tiempo. 

• El grupo de amigos no ha de ser un padre sustitutorio, deberíamos saber quiénes lo componen y si sus intereses son los propios de su edad. 

• Hay que propiciar la justicia social erradicando el paro, dando posibilidades de trabajo a los jóvenes. • Resulta cierto que en momentos de inestabilidad económica como los que vivimos, la dotación de medios e infraestructuras en el entramado social se resiente y ello trunca expectativas, pues sin una tupida red de servicios sociales la Justicia de Menores nada puede hacer. Hemos de educar, responsabilizar gradualmente, implicar a la sociedad. No se puede ser tan fatalista como algunos menores lo son. Cualquier niño, por el hecho de serlo, es reeducable y puede trabajarse para que no reincida. 

• El cuerpo social debería aumentar su fuerza moral, acabando con el etiquetaje indiscriminado: «esos son psicópatas, producto de una aberración genética»; la hipocresía: «pobre niño», de forma genérica; «a la cárcel», cuando roban mi casette, y la atonía, al delegar el problema en el Gobierno y la policía. 

• Precisamos más cuerpos de seguridad que prevengan, (los estadios de fútbol y otras concentraciones sirven para identificar a jóvenes con actitudes y vestimentas violentas), pero no se puede subvencionar los viajes de Ultra-sur, etc., que se sienten héroes al llegar a ciudades e ir custodiados por policías. 

• Prevengamos (lo más económico), reduciendo los factores de riesgo y aumentando los de protección. Erradicar el niño-producto comercial, al que vender alcohol o usar en la mendicidad. Denunciar la violencia que esta sociedad fomenta. Insertar a los jóvenes y sus ideas en la sociedad. Impulsar los derechos del niño. Desarrollar una tupida red de recursos sociales. La vacuna contra la delincuencia infantil, es, en fin, prevención, amor y salud mental colectiva, pues como dijo Pitágoras: «Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres».




Escrito por María Urbano Blázquez.

Los medios de comunicación y la delincuencia juvenil.

Los medios de comunicación son todos aquellos sistemas usados para el establecimiento de una comunicación, basados principalmente, en un conglomerado de canales e instrumentos comunicativos que permiten el desarrollo de un intercambio de información.

Hoy día, cada vez son más los medios y canales de comunicación, gracias a las redes sociales y los avances en la tecnología, pero, ¿son realmente un medio fiable de información? La respuesta es no, cualquiera puede publicar un post o un artículo en el que toda la información dada sea falsa o de pie a libres interpretaciones que acaben siendo erróneas. Sin ir más lejos, los medios de comunicación pueden ser alterados para dar una información que favorezca la situación que mejor convenga al país, y podríamos decir que a la política. 

El tratamiento dramático y sensacionalista de estos delitos por parte de los medios de comunicación, unido al poder que presentan estos medios de situar en primer término del debate público un determinado tema, convirtiéndolo en asunto de interés nacional, provoca que la sociedad sobrestime la delincuencia y haya un aumento de la preocupación de los ciudadanos por la inseguridad ciudadana (Varona, 2011).

Además, esta preocupación se ve alimentada por el desconocimiento general en la sociedad acerca de la delincuencia juvenil. Aunque el estudio de la opinión pública hacia la delincuencia es reciente en nuestro país y no existen apenas estudios sobre la opinión pública hacia la delincuencia juvenil en concreto, los pocos que se han llevado a cabo han reflejado este desconocimiento, de manera que la sociedad tiene las creencias erróneas de que la delincuencia juvenil está en constante aumento (Aizpurúa y Fernández, 2011; Fernández y Tarancón, 2010), que la delincuencia juvenil es fundamentalmente violenta (Aizpurúa y Fernández, 2011; Fernández y Tarancón, 2010) y que la mayoría de los delitos son cometidos por los jóvenes (Aizpurúa y Fernández, 2011; Fernández y Tarancón, 2010).

Como decíamos, la manera en la que los medios de comunicación informan acerca de estos sucesos violentos, unida al desconocimiento que presenta la sociedad sobre los datos reales de la delincuencia juvenil, provoca que los ciudadanos sobreestimen la magnitud real de ésta y reclamen por ello un endurecimiento de la ley penal  (De Blas, 2012; Varona, 2011).

Esta opinión pública se convierte así en el motor de la política criminal, puesto que se acaban llevando a cabo reformas legislativas cuya finalidad es efectivamente responder de forma más severa ante la delincuencia, conformando lo que se ha denominado como “populismo punitivo” (Varona, 2009).

Sin embargo, a pesar del desconocimiento sobre la delincuencia juvenil, las creencias erróneas sobre la misma (sobreestimación del volumen y magnitud, creencia de que su naturaleza es fundamentalmente violenta) y el reclamo por parte de la sociedad de un endurecimiento de las penas, se ha comprobado en los recientes estudios llevados  a cabo sobre la opinión pública hacia la delincuencia juvenil que realmente la ciudadanía es más benevolente de lo que parece ser a priori, conformando lo que se ha denominado el “mito del punitivismo ciudadano”. Este mito hace referencia a la idea equivocada que se tiene sobre el punitivismo de la sociedad, puesto que se ha encontrado que los ciudadanos que están informados sobre la realidad de la delincuencia y sobre el funcionamiento de la justicia penal imponen penas similares o incluso menos severas que los jueces, además de que se muestran favorables a las penas alternativas a la prisión así como a la rehabilitación como fin del castigo (Aizpurúa y Fernández, 2011; Fernández y Tarancón, 2010; García, Martín, Torbay y Rodríguez, 2010; Varona, 2009).





Escrito por María Urbano Blázquez. 

Reglas de Beijing

 


A la hora de hablar un poco ha fondo del protocolo de la policía había que tener en cuenta las reglas de Beijing, bueno así son como son conocidas pero su nombre completo es, Las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la Justicia de Menores. 

El video que se encuentra arriba es sobre todo información de estas reglas mínimas y del como están compuestas, ofrecido por Sebastián González estudiante de Derecho.

Hay que hablar de ella puesto que son por las que se rigen nuestro sistema a la hora de administrar la responsabilidad de los menores. Son principios generales básicos de debe de seguir los pías en sus legislaciones, para así poder garantizar los derechos de los menores implicados en procesos sociales.

Las reglas han sido mencionadas en alguna que otra ocasión pero solo en materia policial, donde vimos que habla de la especialización en materia de menores en los cuerpos policiales, dando lugar al GRUME, cuerpo integrado en la policía judicial del cual ya se ha hablado con anterioridad en unos de nuestros artículos.

Dejamos el video para completar toda la información sobre estas reglas que son de suma importancia en la materia de menores infractores.



Realizado por Julia Albajara Benito

miércoles, 11 de mayo de 2022

Equipo de Investigación: Bandas Juveniles

Como bien sabemos por ser un hecho reciente, Isaac de 18 años, era cantante de reggaeton y rap y fue asesinado a puñaladas por la espalda por sufrir un trastorno de conducta, según confirma su entorno. 

Esto es así, relatan, porque llevaba meses siendo acosado y vejado por unos pandilleros, en este caso la banda de los Dominican Don´t Play (DDP), como consecuencia de sufrir el síndrome de asperger.

Junto a este vídeo de equipo de investigación de la Sexta, se pretende dar visibilidad a los testimonios de personas que sufren las consecuencias de estas bandas organizadas pero en este caso, al testimonio de la madre del rapero Isaac asesinado por este suceso. 

¿Va a ser suficiente con dar discursos sobre un ``no más odio´´? ¿Servirá para adecuar las medidas y acabar con este tipo de actos? 

laSexta. (2022, 10 mayo). Duro testimonio de la madre del rapero Isaac, asesinado por una banda juvenil - Equipo Investigación [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=d0diqQIOf0Q

Ollero, D., & Durán, L. (2021, 16 julio). El trágico final de Isaac: el joven rapero asesinado en Madrid por una banda latina «por tener Asperger». ELMUNDO. https://www.elmundo.es/madrid/2021/07/16/60f09e6efc6c837b768b4653.html

Realizado por Laura García Parra

Edad Media. RECORRIDO POR LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA Y DELINCUENCIA JUVENIL



 En la Edad Media nos encontramos en un momento de la ética el cuál, asume elementos de las doctrinas clásicas de la felicidad (el fin de todo acto del ser humano consiste en encontrar el bien que nos hace felices) y además, los une a la doctrina cristiana según la normativa de los mandamientos. 

Esta doctrina ética esencialmente teocéntrica y teológica la entendemos de esta forma a causa del momento de la historia en el que nos encontramos. En la Edad Media la moral estaba basada en seguir la doctrina de Dios y la Biblia.

La ética medieval cristiana se hace filosofía para esclarecer o justificar el dominio de las verdades últimas, la realidad, para abordar cuestiones derivadas de otras cuestiones teológicas... dándose así una ética muy limitada por lo religioso y lo dogmático. 

Dos de los grandes exponentes de esta época como grandes pensadores, los cuáles he elegido son Tomás de Aquino y Tomás Moro.

Santo Tomas de Aquino fue el principal defensor de la teología natural, y fueron sus comentarios sobre la obra de Aristóteles los que le lanzaron a la popularidad, ya que su obra ayudó a que existiera una compatibilidad entre el pensamiento aristotélico y la fe católica. 

La cita que he recogido de este autor medieval nos ayudará a esclarecer su pensamiento sobre la delincuencia, relacionando así su pensamiento con el tema que nos concierne, la delincuencia juvenil.  TOMAS DE AQUINO ( 1225 -1274) : “ … la miseria engendra rebelión y delito “ coincidiendo con Platón y Aristóteles en que la pobreza es factor criminógeno." Como vemos, este autor tenía una opinión clara en la que la causa de la delincuencia era la pobreza, además fundamentada en las opiniones de los autores clásicos. 

El otro autor que he elegido para ver su visión sobre la delincuencia, es Tomas Moro, escritor de una de las grandes obras políticas como es "Utopía". Este autor fue un gran detractor de la Reforma Protestante y e especial de sus autores, Martin Lutero y William Tyndale. Sus obras siempre seguían el curso del idealismo y la condena a la tiranía. 

La cita con la que podemos ver el reflejo de su pensamiento respecto a la delincuencia es la siguiente. TOMAS MORO (1478-1535) : Establece que hay múltiples factores criminógenos; «La guerra, la ociosidad, los errores de la educación, influyen en el incremento de los delitos. El Estado debe encaminar sus esfuerzos para combatir esas causas, pues el delito es justamente tal manifestación. Hay que acabar con la miseria, impulsar la educación, asegurar la estabilidad social, es lo que conduce a una vida ideal».




https://organosdepalencia.com/biblioteca/articulo/read/82836-cual-era-la-etica-de-la-edad-media 
https://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_Moro#Obras 



ESCRITO POR LYDIA TORRES.

jueves, 5 de mayo de 2022

GRUME: Grupo de Policía Judicial Especializado en Menores

Al mencionar las Reglas de Beijing, una de las cosas de las que hablaba es de la especialización policial como mejores del desempeño de sus funciones, las reglas dicen que los agentes policiales que a menudo o exclusivamente traten con menores tendrán que recibir instrucción y capacidad especial. Todo esto significa que las Reglas mínimas de las NN.UU. cree que es importante que se cree un cuerpo policial especifico que se ocupe de los menores y aquí en España ese cuerpo es el GRUME.

El GRUME es la es la abreviatura de Grupo de Policía Judicial Especializado en Menores y se encuentran integrados en las Brigadas Provinciales de Policía Judicial. Aquí un pequeño inciso y es para explicar que es la policía judicial pues el GRUME pertenece a ella.

La policía judicial es una unidad especializada que pertenece a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, su función esta dirigida hacia la lucha contra la delincuencia y al servicios de los órganos que se encargan también de esa tarea, es decir, los tribunales penales y el Ministerio Fiscal.

Tras esta pequeña explicación volvemos ha enfocarnos en el GRUME.

Fue creando en el año 1986 en Barcelona y seguido de Madrid también ese mismo año y en 1987, un año más tarde en Valencia.

Su labor policial es de un ⅓ en el área de reforma y de un ⅔ en el área de protección,, a lo que hay que añadir el trabajo que absorben el control y esclarecimiento de las situaciones de riesgo.


También sabemos que trabajan en colaboración tanto con Instituciones públicas como privadas, todas relacionadas con la problemática de menores, ya sea tanto desde su protección como de reforma.


Por ultimo pongo una imagen del punto donde se menciona al GRUME en la Instrucción N.º 1/2017, "Protocolo de actuación policial con menores". Viendo así los cometidos que tiene en la actuación con menores.



Realizado por Julia Albajara Benito

lunes, 2 de mayo de 2022

Video: Preguntamos a la gente sobre la delincuencia juvenil



Hace unas semanas dimos un par de vueltas por la universidad preguntado a las personas sobre que cosas saben de la delincuencia juvenil. Durante el video podemos ver que hay poco conocimiento del como se encuentra actualmente la delincuencia entre los jóvenes, donde mucho de lo que saben es un poco por creencia popular o por los noticieros.

Hay bastante desconocimiento respecto a la edad de los infractores, si esta aumentando o disminuyendo y el numero de casos o de infractores que hay. En las demás preguntas sobre los prejuicios y si es un colectivo vulnerable, muchos concuerdan y tienen opiniones parecidas o que van en una misma dirección. Un camino sobre el entendimiento de la situación de estos jóvenes y de los señalados que pueden estar algunos menores ya sea por su raza, clase social, etc.

Ya al final preguntamos sobre un tema más especifico: las bandas y que sabían de ellas. Igual que lo mencionado en el primer párrafo, el conocimiento sobre este tema es atreves de las noticias y este tipo de medios.

Este video elaborado por los miembros del grupo, fue muy inspirador y aprendimos bastante de que imagen tiene la gente sobre la delincuencia juvenil, aparte les dimos información a todos las personas que participaron y quisieron salir en el video, para que aprendiesen más sobre el tema de los menores infractores.


Realizado por Julia Albajara Benito, Laura García Parra, Lydia Torres Tienda, María Urbano Blázquez y Diego Vasco Aguilera